Cómo cuidarte mejor

Preservativo: tu aliado cotidiano

CONSEJOS PRÁCTICOS

Ten siempre uno “a punto”:

No es solo llevarlo encima: tenlo accesible, sin prisas, sin rebuscar. Eso evita nervios y hace el momento más fluido.

Que forme parte del juego:

Ponerlo puede ser parte del momento: usar las manos, jugar con la mirada, dejar que la pareja participe.

Dale un plus con lubricación:

Unas gotas dentro (solo un poco) y por fuera mejoran muchísimo la sensación y evitan fricción y roturas.

No lo guardes donde se estropea:

Evita cartera, bolsillo trasero o calor excesivo.

Si usas apps de citas, intégralo desde el principio con naturalidad:

Una frase ligera tipo: “Yo siempre uso preservativo, ¿y tú?” normaliza la expectativa y evita tensiones más adelante.

Si la otra persona duda:

Valida el momento, pero mantén tu límite.

DESMONTANDO EXCUSAS HABITUALES

No rompe el momento”

Usarlos es rápido y sencillo. Integrarlos en el juego previo o la conversación con tu pareja puede incluso mejorar la experiencia. No interrumpe, solo acompaña.

“Hay preservativos para todos los gustos

Existen tamaños, texturas, colores y aromas diferentes. Elegir el que se adapte a ti y a tu pareja hace que la experiencia sea más cómoda y placentera.


Siempre protege

La confianza emocional no sustituye la información ni la detección. Llevar preservativo reduce la probabilidad de transmisión de ITS, incluso dentro de relaciones estables.

Se adaptan a ti y a tu pareja”

Existen opciones finas, reforzadas o con lubricante adicional. Encontrar el adecuado aumenta la comodidad y el disfrute.

“Elegir el adecuado mejora la experiencia”

Probar distintos tipos y tamaños permite que el preservativo se sienta natural. Esto potencia la intimidad y la seguridad, sin comprometer el placer.

“Llevarlos es un gesto de libertad

No es solo protección, es decisión, autonomía y cuidado mutuo. Tenerlos a mano te permite disfrutar sin preocupaciones y con responsabilidad.

Pruebas: parte de tu rutina

¿Por qué?

Muchas ITS, como clamidia, gonorrea y sífilis, no presentan síntomas durante semanas o meses.

Hacerte la prueba es la forma más segura de saber tu estado de salud y proteger tu bienestar. Hazte la prueba.

Detectarlas a tiempo evita complicaciones y protege a tu pareja sexual.

Periodicidad recomendada:

Si tienes nuevas parejas sexuales o cambias de pareja: se recomienda hacer una prueba cada 3–6 meses.

Si tienes vida sexual activa: revisarse al menos una vez al año es una buena práctica de salud.

Si has tenido una exposición de riesgo (sexo sin preservativo, rotura, duda): hazte una prueba lo antes posible, siguiendo las ventanas diagnósticas según la ITS.

Qué esperar en una prueba (paso a paso):

  • Llegas y listo: con o sin cita, según el centro.
  • Todo es confidencial: te piden unos datos y te explican el proceso.
  • Breve conversación: unas preguntas rápidas para decidir qué pruebas necesitas.
  • Pruebas a medida: sangre, orina o hisopados, según tu caso.
  • Muestras en minutos: es rápido y suele ser indoloro.
  • Resultados claros: te dicen cuándo y cómo los recibirás.
  • Plan de seguimiento: si sale algo, te indican tratamiento y apoyo; si no, cuándo volver a revisarte.

Hablar de sexo también es cuidarse

CÓMO HABLAR CON TU PAREJA SIN TABÚES:

Empieza por lo sencillo:

Una frase del estilo “¿cómo te sientes con nuestra forma de cuidarnos?” abre la puerta sin presión.

Normalízalo desde la calma:

Hablar de preservativo, prácticas o pruebas no es un interrogatorio; es parte de la intimidad.

Habla en primera persona:

“Prefiero...”, “me gustaría…”, evita culpas y crea espacio para el diálogo.

Elige el momento adecuado:

Fuera del encuentro sexual suele ser más fácil, sin prisas ni tensión.

Pon foco en lo positivo:

Conversar mejora la conexión, la confianza y el disfrute mutuo.

Alinead expectativas:

Frecuencia de pruebas, uso de preservativo, límites y acuerdos.

Si cuesta empezar, dilo:

Reconocer la incomodidad reduce la incomodidad. “No sé muy bien por dónde empezar, pero es importante para mí…”

CÓMO COMUNICAR UN DIAGNÓSTICO SIN CULPA:

Informa con calma:

He recibido un diagnóstico de X. Ya estoy siguiendo las indicaciones médicas.”

Recuérdale lo esencial:

Las ITS son frecuentes, muchas no dan síntomas y no siempre indican cuándo o cómo se transmitieron.

Comparte la información médica:

Explica si requiere tratamiento, si es transitoria y qué pasos recomiendan para ambas personas.

Evita culpas y suposiciones:

Céntrate en el presente y en lo que podéis hacer ahora.

Ofrece claridad sobre cuidados:

Repetir pruebas, uso de preservativo, tiempos de espera o tratamiento.

Propón ir al centro si ayuda:

Acompañarse refuerza el vínculo y reduce el miedo.

Cierra con un mensaje de tranquilidad:

La mayoría de ITS tienen tratamiento y seguimiento claro.

¿Te quedan dudas?

Estamos aquí para ayudarte.


© Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (SEMES) 2025 | C/ Luis de Salazar, 4. 28002, Madrid | Tel. 91 570 12 84

Diseño y coordinación: Marlow Insight

CONTACTO | AVISO LEGAL | POLÍTICA DE COOKIES | POLÍTICA DE PRIVACIDAD